¿Calor azul, bomba de calor o calefacción de gas?

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Ya estamos en otoño, los días son más cortos, las noches y las mañanas son más frescas y dentro de poco sacaremos la manga larga (si no lo hemos hecho ya). Además en muchos hogares llegará el momento de conectar la calefacción para mantener una temperatura ambiente agradable.

En la zona en la que vivo (levante valenciano) tenemos la suerte de que el frío de verdad no suele llegar hasta diciembre, pero cuando llega… llega y es necesario tener algún sistema de calefacción para mantener caliente la vivienda.

Yo os voy a hablar sobre los tres sistemas de calefacción más habituales que nos podemos encontrar en una vivienda: calor azul, calefacción por bomba de calor y calefacción de gas natural. Además estos tres sistemas los he probado en mis propias carnes, así que no os voy decir las ventajas e inconvenientes que sobre el papel tienen estos sistemas de calefacción (y que podemos encontrar en multitud páginas de internet), sino que os voy a dar mi opinión basada en mi experiencia personal.

Calor azul

Ni un nombre bonito, ni un diseño estilizado, ni unos programadores con múltiples funciones, ni su fluido «termo-portador»  hacen que estos radiadores dejen de ser lo que realmente son: radiadores de aceite de los de toda la vida. Vamos, lo que viene a ser el dicho de «aunque la mona se vista de seda, mona se queda» aplicado al mundo de los radiadores de aceite.

He de reconocer que a mi también me vendieron la moto hace 15 años con este sistema de calefacción sin obras, de radiadores cuya temperatura se podía regular de forma independiente y que «gracias a su especial fluido interior» emitían una potencia calorífica superior a su consumo.

Vayamos por partes… ¿calientan? Sí, pero a un precio elevado. Eso quiere decir que si tienes un radiador de 1200 W en una habitación, otro de 1000 W en otra y dos más de 700 W, cuando estén encendidos todos a la vez estarán consumiendo  3600 W a la hora, ni uno más, ni uno menos, así que calcula las horas que los vas a tener encendidos y multiplica…

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A estos consumos tienes que añadirle el de la potencia contratada (ya sabemos que a más vátios contratados, más sube la factura eléctrica), por lo menos si no queremos que salte el automático cada vez que pongamos el horno o la lavadora. Tampoco debemos olvidar el consumo en stand by, ya que todos esos sofisticados programadores que incorporan para que el radiador se conecte y desconecte a unas determinadas horas no van a pedales.

En definitiva, el calor azul es malo malísimo… pues tampoco es eso. Hay determinadas situaciones en las que puede ser conveniente. Por ejemplo, en estudios y en mini apartamentos o en viviendas de alquiler en las que no puedes hacer reformas, con la ventaja añadida de que te puedes llevar los radiadores si cambias de vivienda. También pueden resultar útiles para complementar otros tipos de sistemas de calefacción (sótanos o buhardillas a los que no llegan los sistemas de calefacción central). Otro punto a favor que tienen es que el coste de mantenimiento es cero.

Calefacción por bomba de calor

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Una de las cosas que nos animaron a elegir nuestro piso frente a otras opciones fue que tenía instalación de aire acondicionado y calefacción por conductos. La verdad es que este sistema centralizado en verano es una maravilla pero en invierno no lo es tanto.

Para empezar hay que tener en cuenta que un sistema de calefacción por bomba de calor es más eficiente energéticamente que el calor azul. Como media, un radiador de aceite consumirá 3,6 veces más que un split con bomba de calor. Sin embargo, los sistemas de calefacción por bomba de calor no son adecuados para zonas con bajas temperaturas, llegando a no funcionar correctamente cuando la temperatura exterior no sobrepasa los 5 ó 6 grados

En la zona en la que vivo los inviernos no son extremos, rara vez bajamos de 4 ó 5 cinco grados de temperatura mínima (y eso cuando hace frío), pero al pasar el día fuera y conectar la calefacción cuando ya había anochecido nos dábamos cuenta de que la casa tardaba bastante en calentarse y de que el aire no salía demasiado caliente. La solución de dejar la calefacción encendida aunque no hubiera nadie en casa, tampoco nos parecía la mejor (sobretodo a nuestro bolsillo).

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Por otra parte hay que tener en cuenta que los sistemas de calefacción por bomba de calor generan calor por convección.  El calor por convección es el que se produce al calentar un fluido (aire o agua). La bomba de calor calienta el aire, el aire caliente es menos denso (pesa menos) que el frío por lo que sube por encima de éste desplazándolo (que no sustituyéndolo). Esto en la vida cotidiana se traduce en que la calefacción por bomba de calor calienta de maravilla los techos de tu casa pero te deja los pies congelados. Realmente la zona que está a una metro del suelo es la que se queda más desamparada, por ello llega un momento cuando estás en el sofá que te tienes que echar un plaid por encima si no te quieres quedar tieso. Además, la sensación de calor desaparece rápidamente cuando la máquina se apaga ya que el aire se vuelve a enfriar en poco tiempo.

¿Entonces descartamos los sistemas de calefacción por bomba de calor? Una vez más hay que ver las circunstancias personales y las de la vivienda. Desde luego no los recomiendo en zonas muy frías (ni yo ni un instalador serio) ni en viviendas con techos muy altos. Si de lo que se trata es de calentar una pequeña habitación o de tener un sistema que no requiera demasiadas obras y que además podamos aprovechar en verano, se puede instalar splits. Además hay que tener en cuenta que hay lugares donde este tipo de calefacción es la más viable al no poder instalar otro tipos de calefacción.

Calefacción de gas natural

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Después de pasar un par de inviernos con los pies fríos y aprovechando que teníamos instalación de gas natural, decidimos instalar un sistema de calefacción por radiadores.

Una instalación de radiadores en una vivienda que ya está construida requiere obras, radiadores y tubos a la vista (aunque en mi caso gran parte de ellos los ocultaron al colocarlos por el falso techo). Además una caldera de gas supone un desembolso económico importante (desde 1.500 € en adelante) y requiere un mantenimiento anual obligatorio por ley (en nuestro caso unos 70 €).

El gas es más económico que la electricidad pero la inversión que supone una instalación de este tipo hace que no empiece a ser rentable hasta pasados los seis años. En definitiva, que si tienes planes de mudarte en breve, puede que instalar un sistema de calefacción de gas natural no sea lo más adecuado.

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Pero como se suele decir «sarna con gusto no pica«, y a pesar del desembolso económico he de reconocer que de los tres tipos de calefacción que he probado, la calefacción de gas natural es el que más me ha gustado. Por fin llego a casa y está calentita (es suficiente con programarlo para que se conecte media hora antes), además cuando apagas la calefacción por la noche, al día siguiente la casa sigue templada (de hecho la calefacción suele estar programada para conectarse de nuevo por la tarde).

El tipo de calor que proporciona la calefacción de gas natural es confortable y duradero. Sin embargo en mi caso tiene el inconveniente de que al ser un calor seco mi asma no lo lleva muy bien, así que tengo que utilizar humidificadores para que no se reseque el ambiente y tenga que echar mano del inhalador por las noches.

No voy a decir que esta es la calefacción ideal que todo el mundo debería instalar porque, al igual que los otros dos sistemas, se ha de estudiar las condiciones particulares de cada uno. Para un clima templado, no me metería en obras y gastos para instalar calefacción de gas natural en un apartamento de pocos metros. Además no todo el mundo dispone de preinstalación de gas o tiene espacio para un depósito de gasoil o propano.

¿Vosotros qué sistemas de calefacción habéis probado? ¿Cuál os ha gustado más o recomendaríais? Espero que os haya sido útil mi experiencia personal con estos tres sistemas de calefacción y os ayude a elegir el que mejor se adapta a vuestra vivienda.

2 comentarios en “¿Calor azul, bomba de calor o calefacción de gas?”

  1. ¡Qué interesante! Y hay que ver qué bien lo explicas todo 🙂 Nosotros hemos tenido bomba de calor y ahora sé por qué no iba bien en invierno! jjajaj! Luego pasamos a gas, en otra casa y mucho mejor… Poníamos cacharritos con agua en los radiadores para que se fuera evaporando y fuera más húmedo. Y ahora tenemos ¡la desgracia! Por que es propano y nos sale carísimo al mes, así que ni lo encendemos 🙁 Nos estamos planteando seriamente una estufa de leña…

    1. Hola guapa! El problema que le veo a las estufas de leña es que tienes que tener espacio para almecenar la leña (en un piso es un poco difícil). Mi chico sí tiene una en la casa del pueblo y desde luego dan calor.

      Nosotros con la bomba de calor era pagar y llorar (o tiritar). Con la de gas estamos muy bien pero es lo que tú dices, hay que ponerle humificadores.

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